Autor: Héctor Uriel Rodríguez Sánchez
Fecha: 2009-07-16 13:14:00
Queridas alumnas, hoy hablaremos de los buenos y los malos políticos y su correlación positiva o negativa para con nuestra causa, reflexionando en una de nuestras mejores herramientas: El “bien ser político”.
El “bien ser político” condena los extremos, invita a la concordia en pro de la agenda, calla siempre que puede y habla sólo cuando debe, evita tocar temas controversiales y avanza suavemente sobre la delgada línea que existe entre la convicción propia y la de la mayoría, nunca un “No” que no haya sido bien medido y nunca un “Sí” que comprometa demasiado. A preguntas difíciles respuestas dilatadas, complejas y mínimamente relacionadas con la pregunta. Percepción es realidad y aparentar es la regla.
En cuanto a las formas, hasta las moscas deben matarse con estilo y en cuanto a los fondos, sólo puede decirse que interesan más las formas. El mundo del “bien ser político” es siempre “prudente” y sólo busca poner como enemigo el extremo. Confunde la virtud, el justo medio, con el agua tibia. La Prudencia con la cobardía.
El “buen político” nunca arriesga el propio ser o la carrera, consigue el bien común procurando su bien personal y cambiándolo por el gusto común, que aunque no sea bueno siempre será popular. Así, el “buen político” se instala en el sistema y permanece ahí eternamente o hasta que “se equivoca” y es descubierto en su humanidad. De esta manera los “buenos políticos” ceden el paso al tiempo y permiten que éste haga lo propio, “a su tiempo”, para que lleguen los cambios que resulten necesarios para adecuar las circunstancias a los “nuevos tiempos”, y mientras llega “su tiempo”, se les va “el tiempo”.
¡Cuántos “buenos políticos” hay en México!... ¿Verdad?
Ah, pero en México también existen los “malos políticos”, son los que tienen más corazón que mente y esas cosas que los románticos llaman “ideales” y los estorbos llamados “principios”, son siempre “imprudentes” porque van por la vida haciendo lo que creen y dicen la verdad a tiempo y a destiempo, carecen de tacto y son hoscos para decir las cosas, porque las dicen como son.
Usualmente creen en Dios y a veces hasta se atreven a hablar de él en el sacrosanto lugar laico llamado congreso, lo que escandaliza a los “buenos políticos” y estorba nuestros planes.
Son poco eficaces, porque aunque los sigue la gente duran poco tiempo, hacen enemigos y luego éstos los neutralizan o los matan. La verdad es que son estorbosos y en cuanto se les detecta hay que ridiculizarles y llamarles “mochos”, eso los suele inhibir y los hace “buenos políticos” de nuevo, otra opción es rodearles de gente que les diga que lo que hicieron no es “prudente” y que a la gente normal no le gusta porque “no los entienden”.
Si no se les pone un alto comienzan a atraer gente y a contagiar de su valor a otros, tocando sus conciencias.
No aprenden, por más que les han matado siguen surgiendo. Es importantísimo detectar cuándo aparece alguno o alguna o varios juntos porque luego se les ocurren cosas como votar por una “ley a favor de la vida”. Para colmo, luego sale el Papa y les da el espaldarazo… ¡Cómo arde!
Bueno, en el hipotético caso de que hagan eso, lo mejor es declarar una “alerta de género”, que quiere decir que estamos en problemas y muy enojadas porque alguien no piensa como nosotras y eso dificulta nuestra agenda. Entonces todos nuestros amigos “tolerantes” que no toleran que otros no piensen como nosotros, acudirán como jauría para defender nuestro derecho a lograr que a la brevedad y con el apoyo de los “buenos políticos” nuestra agenda anti vida avance.
Estos “buenos políticos” son nuestros mejores aliados, porque creyendo que hacen el bien, dejan que México transite suavemente hacia nuestra agenda, son los que permiten que se instale el narcotráfico como cáncer en todas las estructuras e instituciones, son los que se espantan cuando ven sangre en una guerra pero no hacen nada por detenerla, son los que dejan que la cultura de la muerte avance y son los que permiten que sigamos engañando a la sociedad haciéndoles pensar que sus hijos no son seres humanos y que tienen el derecho de matarles.
Necesitamos muchos “buenos políticos” que practiquen el “bien ser” y aplacar a la brevedad el surgimiento de esos “malos políticos” parecidos a ese que hace mucho tiempo llamaban Galileo y que nos puso en tantos problemas que no tuvimos otra opción que Crucificarlo.
Esa vez nos salió todo bien, lo único malo de aquello es que haya resucitado. Lo bueno es que estos son otros tiempos y ya no hay de esos.
Bueno. Por hoy es todo muchachas, por favor no olviden que la tarea es seguir promoviendo “el bien ser político”. Nos vemos en la próxima elección, ¡ejem! … …lección.
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